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La Madre Monte

Viene la naturaleza a reclamar lo que es suyo, con la sutilesa del crecimiento de las flores que se levantan para transformar lo que el hombre manchó. La lucha por la tierra ha sido uno de los objetivos recurrentes de la mayoría de las guerras, unos y otros en una lucha sin fin por extender el cerco. Casa Blanca fue un lugar que sirvió de plataforma estratégica de tiro a los diferentes actores que violaron la propiedad privada no de una finca, sino de una tierra entera. Las ráfagas ensordesedoras de fusil bajaban desde la montaña en las épocas de hostigamiento. Ahora el lugar es de ella, de esa presencia que algunos describen abandonada pero viva, de la que algunos campesinos relatan que en noches de tormenta y borrascas pueden escuchar los bramidos atemorizantes. La Madre Monte, a veces con tonos muy agudos que lastiman los oídos como recordando que un fusil no es enemigo digno para ella, siempre está ahí, atenta con sus aliados entre la manigua.

La Madre Monte hace parte de la exposición  "Mitos: tradiciones y fantasmas de la verdad cotidiana" del artista Esteban Valencia.

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